Visión

La visión de nuestra comunidad educativa es el ideal que soñamos en nuestra mente y nuestro corazón. Es lo que queremos que nuestra institución sea y que nos esforzaremos por lograr. Esta visión consiste en:

Ser una comunidad educativa católica y agustina en busca de la Verdad, que brinde una formación integral a los estudiantes, involucrando a las familias en un clima de libertad y respeto a la persona; fraternidad y solidaridad con la sociedad peruana.

Ser una comunidad es el elemento central de nuestro carisma e implica la unidad en la diversidad y la igualdad en la fraternidad, siendo todos los miembros una sola alma y un solo corazón orientados hacia Dios. De este modo buscamos vivir la comunión de espíritu, comunión de vida y comunidad de bienes y carismas que Dios nos ha dado.

  • Educativa: En nuestra comunidad no sólo aprenden los estudiantes sino que junto a ellos aprendemos todos: profesores, personal administrativo, personal de servicio y padres de familia; porque somos una organización inteligente. Aprendemos principalmente a través del ambiente formativo, las experiencias cotidianas, los modelos a seguir y la enseñanza.

  • Católica: La razón de ser de nuestro colegio es la misión evangelizadora que se sintetiza en invitar a todos al seguimiento de Jesucristo, nuestro maestro interior, como respuesta al hombre de hoy.

  • Agustina: Nuestra comunidad educativa se identifica, por vivenciar los valores propios del carisma agustino y esta iluminada por el pensamiento de San Agustín, por ello nuestro estilo de ser cristiano es ser agustino.

  • En busca de la Verdad: La verdad última es una y es la única que puede dar sentido a nuestras vidas colmando nuestro anhelo de felicidad. Pero nuestra búsqueda es compartida, reinventándonos constantemente e investigando con creatividad las distintas áreas del saber de modo que siempre nos remontemos a las verdades últimas sobre nosotros mismos y sobre Dios, porque como dice nuestro Padre Agustín: “Nuestra necesaria y gran tarea es buscar la verdad” (Academ. III, 1, 1)

  • Formación integral: La formación debe abarcar a todo el hombre que es un misterio inteligible pero incomprensible dada su complejidad. Por ello, a partir de la antropología agustina, debemos tener en cuenta las siguientes dimensiones: espiritual, social, intelectual, emocional, volitiva y somática (corporal).

  • A los estudiantes: El centro de nuestra tarea educativa es el aprendizaje y formación de los estudiantes. Para ello, optamos por la coeducación (formación de hombres y mujeres) bajo los principios de la unidad en la diversidad y la igualdad en la fraternidad.

  • Involucrando a las familias: En nuestra comunidad educativa la formación de las familias y la intervención de ellas en el proceso de enseñanza – aprendizaje es esencial. Las familias deben ser evangelizadas y formadas de manera integral para que a su vez colaboren en la formación de sus hijos, como lo dice Agustín de Santa Mónica: “Lo que evitó mi perdición fueron las ardientes súplicas y las fieles y cotidianas lágrimas de mi buena madre”. (Perserv. 20,53)

  • En un clima de libertad y respeto: Se buscará formar a las personas para que aprendan a ser libres para amar. Por eso, la fe, la disciplina y las ideas se proponen, pero no se imponen buscando el asentimiento libre y personal de la voluntad “porque sólo somos libres, cuando somos dueños de la propia voluntad”. (Lib. Arb. III, 3, 8) Asimismo, se tendrá respeto a la dignidad de la persona y a su libertad, dado que todos están llamados a ser hijos de Dios.

  • A la persona. Entendemos persona como ser en relación con Dios (espiritual) y con el prójimo (social) de modo que no se caiga ni en un individualismo extremo que niega la igualdad y la dimensión social del hombre, ni en el comunismo que niega la libertad y la autenticidad del ser humano.

  • Fraternidad: Todos somos hermanos e iguales ante Dios. Por ello se formará a los estudiantes en un clima de comunidad, amistad y confianza mutua.

  • Solidaridad: Nuestra comunidad educativa no puede encerrarse en sí misma, por ello, debe compartir su riqueza con la sociedad en la que se encuentra y responder con sensibilidad y compromiso social a los retos y problemáticas que se presentan.

  • Sociedad peruana. En medio de un mundo globalizado, nuestra comunidad educativa debe fomentar la identidad cultural y el espíritu de pertenencia en sus estudiantes, de modo que no sean indiferentes ante los desafíos y problemáticas que aquejan a nuestro país y su localidad.